¿Se justifica esa junta?

Junta

El ejecutivo que siente que le falta tiempo para hacer lo que tiene que hacer, debe examinar aquel tiempo que emplea en las actividades rutinarias.

Por lo general aceptamos este tipo de actividades como algo inevitable, empezamos a verlas como algo esencial y pocas veces nos ponemos a considerar el tiempo que gastamos en ellas.

Hay una serie de preguntas que pueden ayudarnos a clarificar la manera en que aprovechamos el tiempo. Con respecto a las actividades rutinarias, podríamos preguntarnos lo siguiente: ¿es realmente necesaria? ¿es verdaderamente indispensable emplear en ella todo ese tiempo?

El director general de una gran compañía sospechaba que las juntas semanales con su personal no arrojaban beneficios que justificaban el tiempo en ellas empleado, aunque en ellas se debatía animadamente. A manera de experimento, decidió suprimir esas reuniones en fechas determinadas y dijo a sus ejecutivos:

-Cuando tengan algún problema que requiera una junta me lo dicen y celebraremos una especialmente para ese propósito.

Con este nuevo sistema esperaba tener una junta cada quince días, más o menos, pero vio con asombro que sólo celebró cinco en el año. De algún modo los problemas se resolvieron mediante comunicaciones escritas, llamadas telefónicas y breves reuniones en las que solo participaron dos o tres personas.

Con frecuencia las juntas cumplen con una función útil: exponen una serie de opiniones sobre un mismo problema, mantienen informadas a las personas que asisten a ellas y a menudo contribuyen a reforzar el espíritu de equipo y el entusiasmo por los objetivos comunes.

Por otra parte, las juntas reúnen a  personas que no están directamente interesadas en todos los problemas que se tratan y que de manera invariable, desperdician el tiempo en conversaciones “útiles” pero que no son fundamentales. Cuando mayor es el número de participantes más tardan en llegar a una decisión y más tiempo se desperdicia.

De toda junta a fecha fija, cabe sospechar que tal vez constituya una perdida de tiempo. Y si suele durar siempre el mismo tiempo, esa sospecha puede resultar una certeza.

¿Es la junta en cuestión realmente necesaria para justificar el tiempo que le dedicarán los participantes o es tan sólo una costumbre que sale cara?

¿Es preciso celebrarlas con esa frecuencia? ¿No sería preferible programar una junta únicamente cuando hay un número suficiente de temas importantes por examinar?

Si es necesario celebrarla sistemáticamente ¿por que no hacerlo cada dos semanas en vez de semanalmente? ¿o una vez al mes y no cada quince días?

¿Por que hay que convocar a tantas personas? ¿no sería mejor circular una lista de problemas que van a examinarse de manera que quienes no están interesados en ello se abstengan de asistir?

¿Cómo se organiza la junta? ¿Se examinan en primer lugar los problemas que conciernen al mayor número de asistentes? ¿pueden algunos marcharse una vez que se ha tratado los problemas que les interesan? ¿o tienen que permanecer hasta el final?

¿Suele durar una junta el mismo tiempo siempre? ¿Se alarga la discusión solo para llenar el tiempo disponible? ¿no convendría limitar ese tiempo de acuerdo con la extensión y la importancia de los temas?

¿Las personas que asisten a una junta lo hacen primordialmente con fines de información? De ser así ¿no habría un medio más conveniente, por ejemplo un breve boletín acerca de las actas  y resultados? Las nuevas tecnologías de la comunicación hoy existentes han ido supliendo estas juntas por medio de foros virtuales a los cuales todos los interesados están enterados al momento de lo que acontece y ofrecer sus opiniones al momento sin importar horario ni distancia.

Todo aquello que uno efectúa de manera rutinaria (a diario, semanalmente o una vez al mes) merece ser examinado con detenimiento, tanto si se trata de una lectura de documentos, como de la redacción de informes o el hecho simple de cortarse el pelo.

¿Es realmente necesario hacer eso con tal frecuencia? ¿debe durar siempre tanto tiempo? ¿no podría hacerlo otra persona? Si usted pudiera reducir el tiempo dedicado a esto, hacerlo con menos frecuencia o bien delegar en otro este asunto ¿no habría algo que usted pudiera llevar a cabo en su lugar?

Nada funciona mientras no se intenta. Nada no se realiza mientras no se planea.

Fuente: Colección Documenta. Banco Nacional de México. 1979-1982.

Los lunes yo…

Yo

… Me pongo guapa, me pongo mis calzones de leopardo, me estreno algo aunque sea pequeñito y me sirvo un café con con el triple de tamaño y con el doble de actitud no me molesto en lunes en analizar mi autoestima..
… Los lunes yo inicio de nuevo tabula rasa donde todo es posible, los lunes me maquillo mejor y un poco extra, vamos, me mimo, me miro al espejo y me suelto los piropos y me dejo algo de rock en los audífonos y me pongo perfume y buen labial para mi turno de 10 hrs y me bebo mucha agua y no permito que nadie me haga tristear…
… Los lunes me digo que soy genial, irrepetible y que si a alguien no le gusta, pues aplausos y que siga caminando, los lunes soy más mamona que de costumbre, porque ese día da la pauta de la semana y nadie me va a arruinar mi semana…
… Ese día conquisto universos y domo dragones y saco lo que no me sirve, esos días me obligo a caerme mejor, a sonreír forzadamente hasta creérmelo y si los demás están de malas muy SU problema porque los lunes soy sumamente adorable si es necesario, después de mi café hasta bondadosa y generosa pueden encontrarme.. Los lunes yo simplemente me la creo y camino como si estuviera en la alfombra roja y aprieto el abdomen sacando el pecho y parando nalga… Asumiendo que todos mueren por mí y no importa sino es cierto porque el ego saca el día….
… Los lunes soy la más hermosa y calzonuda de mi metro cuadrado… Porque así lo digo yo…y no entra a debate, ni admite réplica, los días lunes soy lo máximo porque así me lo propuse y a fuerza de costumbre llegas a creerlo sin pensarlo mucho…

Fuente: Stephany Capetillo.

Por putas nos morimos…

Vocacion

 

… No nos matan, nos morimos es así en el enorme México de América del Norte, es así por los siglos de los siglos…
… No nos violan, sino que lo pedimos al subirnos al auto de un extraño, al tomar un bebida que nos ofrece alguien que creíamos nuestro amigo…
… No nos pegan, nos educan porque necesitamos aprender a golpes lo que no se nos puede imponer con palabras…
… No nos niegan la pensión, somos las revoltosas que la exigimos y si lo hacemos muy fuerte nos arrancan a los hijos…
… No nos matan nos morimos por putas…
… Por las putas ideologías machistas, misóginas y misándricas…
… Por las putas enseñanzas de la pornografía que dice que SIEMPRE lo queremos…
… Por las putas pautas de belleza…
… Por las putas cadenas impuestas sobre como debemos comportarnos…
… Por la puta trata…
… Por la puta violencia…
… Por la puta pobreza…
… Por la puta cama…
… Por las putas lesiones…
¡Por putas nos morimos señoras y señores!
… Por las putas lágrimas y la puta impotencia,
Por las putas oportunidades que nos han negado.,
Por la puta creencia en la bondad del otro,
Por las putas etiquetas,
Por las putas golpizas que nos da un hombre celoso que llamamos marido, amante, padre, hijo, primo…
¡No nos morimos porque alguien necesitara mostrarnos que hombre era pisando el acelerador hasta el fondo!
¡Nos morimos por putas de haber salido sin novio!
¡Nos morimos por no ser vírgenes!
¡Nos morimos por no abrir las piernas!
¡Nos morimos por no tener la comida caliente, los niños dormidos y la cama dispuesta!
No, no nos matan, nos morimos cuando decidimos no aceptar el piropo o decir no me pegues,
Nos morimos al murmurar NO QUIERO…
Nos morimos al guardar silencio… Nos morimos por putas…
… por putas y arcaicas costumbres que dice que todo el mal que se nos hace por putas nos lo merecíamos.

Fuente: Stephany Capetillo.

El portero del prostíbulo

El Portero del Prostibulo

No había en el pueblo peor trabajo que ser portero del prostíbulo. ¿Pero qué otra cosa podría hacer aquel hombre? El hecho es que nunca había aprendido como leer ni escribir, no tenía ninguna otra actividad u ocupación. Un día, entró como gerente del burdel un joven lleno de ideas, creativo y emprendedor, que decidió modernizar el lugar.

Hizo cambios y llamó a los empleados para dar las nuevas instrucciones. Al portero le dijo:
-A partir de hoy, usted, además de estar en la entrada, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y sus comentarios y quejas sobre los servicios.
–Yo adoraría hacer eso, señor, balbuceó. – Pero no sé leer ni escribir.
– ¡Ah! ¡Cuanto lo siento! Pero si es así, ya no puede seguir trabajando aquí.
– Pero señor, no puede despedirme, he trabajado en esto mi vida entera, no sé hacer otra cosa.
– Mire, lo entiendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le daremos una buena indemnización y espero que encuentre algo que hacer. Lo siento y que tenga suerte.

Dicho esto, se dio la vuelta y se fue. El portero se sentía como si el mundo se le derrumbara. ¿Qué hacer? Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía alguna silla o una mesa, él las arreglaba, con esmero y cariño. Pensó que esto podría ser una buena ocupación para conseguir un trabajo. Pero sólo contaba con algunos clavos oxidados y una pinza mal cuidada. Usaría el dinero de la indemnización para comprar una caja completa de herramientas. En el pueblo no había casa de herramientas, debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano para comprar. Y así lo hizo.

A su regreso, un vecino llamó a su puerta:
– Vengo a preguntar si tiene un martillo para prestarme.
– Sí, acabo de comprarlo, pero lo necesito para trabajar, ya que…
– Bueno, pero yo se lo devolveré mañana muy temprano.
– Si es así, está bien.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino llamó a la puerta y dijo:
– Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
– No, lo necesito para trabajar y además, la ferretería más cercana está a un viaje de dos días, en mula.
– Vamos a hacer un trato – dijo el vecino.
Le pagaré los días de ida y vuelta, más el precio del martillo, ya que está sin trabajo en este momento. ¿Qué piensa?
Realmente, esto le daría trabajo por dos días más. Acepto.
Volvió a montar su mula y viajó.

A su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su hogar.
– Hola, vecino. Usted vendió un martillo a nuestro amigo. Necesito algunas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus días de viaje y una pequeña ganancia mas para que me las compre, porque yo no tengo tiempo para viajar para hacer las compras. ¿Qué piensa?

El ex portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Pagó y se fue. Y nuestro amigo guardó las palabras que escuchaba: ” No tengo tiempo para viajar a hacer las compras”. Si esto es así, muchos requerirán de él para viajar y traer herramientas. En el próximo viaje, arriesgó un poco más de dinero, trayendo más herramientas de las que había vendido. De hecho, podría economizar un poco de tiempo en los viajes. La noticia comenzó a esparcirse por el pueblo y muchos, queriendo economizar el viaje, hacían encomiendas. Ahora, como vendedor de herramientas, una vez por semana viajaba y traía lo que necesitaban sus clientes

Con el tiempo, alquiló un galpón para almacenar las herramientas y unos meses más tarde, se compró una vitrina y un escaparate y transformó el galpón en la primera ferretería en el pueblo. Todos estaban contentos y compraban allí. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban los pedidos. Él era un buen revendedor. Con el tiempo, la gente de los pueblos cercanos preferían comprar en la ferretería, que tener que gastar días en viajes. Un día se acordó de un amigo suyo que era tornero y herrero y pensó que él podría fabricar las cabezas de los martillos. Y entonces, por qué no, los destornilladores, los pinzas, los cortadores, etc.  Y después estaban los clavos y los tornillos… En pocos años, se convirtió, con su trabajo, en un fabricante de herramientas rico y próspero. Un día decidió donar una escuela al pueblo. En ella, además de la lectura y la escritura, los niños aprendían algún oficio.

En el día de la inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:
– Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos que nos conceda el honor de poner su firma en la primera página del libro de actas de esta nueva escuela.
– El honor sería mío, dijo el hombre. Sería una cosa que me daría mucho gusto, firmar ese libro, pero no sé leer ni escribir, soy analfabeta.
– ¿Usted? Dijo incrédulo el alcalde. ¿Construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? ¡Esto es increíble! Y le preguntó:
– ¿Qué hubiera sido de usted si supiese leer y escribir?
– Eso lo puedo contestar, el hombre dijo con calma: – Si yo supiese leer y escribir… seguiría siendo el PORTERO DEL PROSTÍBULO.

Esta historia es verdadera, y se refiere a un gran industrial llamado … Valentín Tramontina , fundador de Industrias Tramontina, que hoy cuenta con 10 fábricas, 5.500 empleados, produce 24 millones de unidades varias al mes y exporta bajo su propia marca a más de 120 países – es la única empresa brasileña en esta condición. La ciudad que se menciona es Carlos Barbosa, y está en el interior de Rio Grande do Sul.

Por lo general, las oportunidades son vistas como adversidades.
Las adversidades pueden ser bendiciones.
Las crisis están llenas de oportunidades.
Si alguien le bloquea la puerta, no gaste energía en la confrontación, busque las ventanas.
Recuerde la sabiduría del agua: ” El agua nunca discute con sus obstáculos, sino que los rodea”.
Que su vida sea llena de victorias, no importa si son grandes o pequeñas, lo importante es celebrar cada una de ellas.

Recuperado de: Facebook.

Aclaración: Desde los años 2010 se difundió por internet un hoax (mentira difundida a través de las redes sociales) que afirma que Tramontina había sido el portero de un prostíbulo, que fue echado de su puesto por lo que se vio obligado a re-crearse y fundar un pequeño taller de herrería, que se convirtió en el emporio industrial Tramontina

Referencia: Valentin Tramontina.

Noche Buena – Amado Nervo

Navidad

Pastores y pastoras,
abierto está el edén.
¿No oís voces sonoras?
Jesús nació en Belén.

La luz del cielo baja,
el Cristo nació ya,
y en un nido de paja
cual pajarillo está.

El niño está friolento.
¡Oh noble buey,
arropa con tu aliento
al Niño Rey!

Los cantos y los vuelos
invaden la extensión,
y están de fiesta cielos
y tierra… y corazón.

Resuenan voces puras
que cantan en tropel:
Hosanna en las alturas
al Justo de Israel!